sábado, 21 de febrero de 2026

Cuaderno de campo II — Observación microscópica de Cheilymenia sp.

Tras la primera observación de este hongo, decidí volver al microscopio para profundizar en su estructura y comprender mejor cómo interactúa con el sustrato.

Si en la primera aproximación predominó el asombro, en esta segunda la intención fue analítica: observar el sistema completo.

Se trata nuevamente de un pequeño ascomiceto del orden Pezizales, género Cheilymenia, cuyo estudio revela cómo un organismo diminuto puede integrar estructura, energía y entorno en un único proceso funcional.


Arquitectura del apotecio



Lo primero que destaca es su forma: un apotecio en forma de copa, optimizado para favorecer la liberación y dispersión de esporas.

En la superficie externa se distinguen claramente las setas marginales. Estas estructuras no están ahí por azar:

  • Protegen mecánicamente el tejido fértil.

  • Retienen una fina película de agua por capilaridad.

  • Reducen el riesgo de desecación.

Cada detalle estructural responde a una función concreta.



El himenio y el mecanismo balístico


En el centro del apotecio se concentra el himenio. Allí miles de ascas conviven con paráfisis estériles, formando un entramado que mantiene la presión hidrostática necesaria para la eyección activa de las esporas.

Este mecanismo balístico es característico de los ascomicetos: las ascas acumulan agua hasta que la presión interna alcanza un punto crítico y liberan las esporas con gran velocidad.

A esta escala, cada descarga es el resultado de un delicado equilibrio físico-químico.


El sustrato: base energética del sistema

El sustrato tampoco es un simple fondo.

La lignina, la celulosa y los restos de materia vegetal constituyen la fuente energética que sostiene el metabolismo del hongo. No son “suciedad visual”, sino la infraestructura bioquímica que permite su crecimiento y reproducción.

Aquí no hay elementos aislados.
Hay interacción constante entre organismo y entorno.


Metodología de captura

Para documentar esta segunda observación utilicé nuevamente microscopía a foco directo:

  • Microscopio Im Cop acoplado directamente a una Nikon D3200 (sensor CMOS DX 23.2 × 15.4 mm).

  • Eliminación de óptica intermedia para que la luz incidiera directamente sobre el sensor APS-C, minimizando aberraciones y preservando microtexturas reales.

Como apoyo inicial, realicé un mapeo preliminar con una lupa binocular Enosa 20×12 mm adaptada a un sensor Samsung S10+ para ajustes rápidos de encuadre y exposición.

La profundidad de campo era mínima. Para compensarlo recurrí a Zerene Stacker, alineando y fusionando 28 planos focales hasta obtener nitidez completa.

Durante la captura fue necesario repetir tomas:

  • El espécimen comenzaba a deshidratarse bajo iluminación continua.

  • Algunas capas del apilado se descartaron por ligeras vibraciones.

El procesado posterior en Photoshop y Snapseed se limitó a:

  • Limpieza de ruido residual.

  • Ajustes estructurales mínimos.

  • Eliminación de artefactos digitales.

No es retoque estético. Es depuración de señal.


Falsa coloración e interpretación

La imagen final incorpora falsa coloración aplicada sobre la intensidad lumínica original. No representa temperatura real, sino gradientes de reflectancia y densidad estructural reinterpretados visualmente.

  • Las zonas blancas y amarillas del himenio coinciden con regiones de mayor concentración de ascas maduras.

  • En la periferia, los tonos naranjas reflejan diferencias de humedad residual y composición del sustrato.

  • También se distinguen hifas del micelio y restos orgánicos asociados.

Es una herramienta de visualización estructural que permite resaltar patrones reales sin introducir información inexistente.


Reflexión

Este hongo no es una entidad aislada. Es un sistema dinámico que integra arquitectura biológica, energía y medio ambiente en una coreografía silenciosa.

A esta escala, aún quedan muchas variables por explorar.

Queridos amigos curiosos, gracias por vuestro tiempo.

He intentado ser fiel a lo que observan estos ojos curiosos y apasionados, que me recuerdan cada día lo maravilloso que es el mundo en todas sus escalas.

Cuando era un pequeño soñador de lo oculto, muchos no entendían esa mirada diferente. Hoy agradezco esa diferencia: me enseñó a descubrir orden donde otros solo ven caos y a reconocer la belleza incluso en lo microscópico.

miércoles, 18 de febrero de 2026

De la sorpresa al análisis: observaciones microscópicas de Cheilymenia sp.

 Lo que comenzó como una mirada casual a una de mis macetas (una de esas rectangulares de 80×40 cm que ahora tengo vacías) terminó convirtiéndose en un increíble viaje microscópico.

De repente, aparecieron un montón de puntitos naranja vibrantes sobre el sustrato. A simple vista, parecían polvo teñido o algún tipo de residuo. Nada especialmente llamativo. Pero cuando lo puse bajo el microscopio… todo cambió por completo.

Después de tomar algunas mediciones, comprobé que eran organismos de entre 0,1 y 0,5 mm de tamaño. Para que se hagan una idea: unos quince de ellos cabrían en la cabeza de un alfiler.


El desafío técnico (considerable)



Para tomar estas fotografías tuve que llevar el equipo al límite.

Acoplé mi Nikon D3200 directamente a un microscopio biológico IM-COT, trabajando a foco directo (sin lentes intermedias) para evitar pérdida de resolución y aberraciones cromáticas indeseadas. Esta configuración maximiza la fidelidad estructural, pero deja una profundidad de campo extremadamente reducida.

La iluminación fue el verdadero reto. Finalmente utilicé un LED lateral colocado aproximadamente a 15° de ángulo. Sin esa luz rasante, el hongo se veía plano, apenas como una mancha naranja uniforme. Con iluminación oblicua, en cambio, emergieron relieves y microtexturas.

Para la imagen final apilé unas 30 tomas mediante Zerene Stacker. Lo más difícil, literalmente, fue no respirar cerca del equipo: incluso utilizando disparador inalámbrico, cualquier vibración arruina el apilado.


¿Qué es exactamente esto?




Se trata de un ascomiceto del género Cheilymenia, perteneciente a la familia Pyronemataceae. Son hongos típicamente discoidales que crecen directamente sobre el sustrato.

Al ampliar la imagen, aparecen detalles fascinantes:

Hifas marginales

En el borde del apotecio se observan diminutos “pelos” (hifas hialinas) que pueden ser hasta diez veces más finos que un cabello humano. Estas estructuras ayudan a retener humedad y protegen el tejido fértil frente a la desecación.

Cañones biológicos

El centro naranja corresponde al himenio. Allí se encuentran los ascos, estructuras microscópicas que funcionan como sistemas de presión. Acumulan agua hasta que la presión interna alcanza un punto crítico y entonces expulsan las esporas a gran velocidad.

Es dinámica de fluidos operando en menos de un milímetro.


El color naranja

No es un detalle estético. Se debe a carotenoides, compuestos que ayudan al organismo a resistir radiación y estrés ambiental.

Mucho más que una mancha naranja

Estos pequeños organismos desempeñan un papel esencial en el reciclaje de materia orgánica, liberando nutrientes —incluido nitrógeno— que luego pueden ser aprovechados por las plantas.

Mientras nos preocupamos por estructuras gigantescas o problemas a gran escala, bajo nuestros pies existen sistemas presurizados microscópicos trabajando de forma constante y silenciosa, transformando el suelo.

Como comenté en el video que acompaña esta publicación, todo esto me recordó a Horton Hears a Who!: a veces solo hace falta una lente y paciencia para entender que la escala es simplemente una cuestión de perspectiva.

Espero que disfruten este pequeño microcosmos.

viernes, 2 de enero de 2026

Cuando una hoja deja de ser hoja: exploración microscópica de una Zelkova a 1000x

 

🌿 Explorando una hoja de mi bonsái Zelkova al microscopio

Hace unos días incorporé a casa un bonsái de Zelkova y, como suelo hacer cuando quiero conocer de verdad el estado de una planta, decidí observar una de sus hojas al microscopio.
No buscaba confirmar ninguna patología concreta, solo mirar con atención. A veces, eso basta para que aparezcan preguntas interesantes.

Lo que encontré fue discreto, nada alarmante, pero científicamente sugerente.




🔬 Examen microscópico paso a paso

▶️ Ampliaciones bajas (40x)



A este aumento inicial, la hoja revela con claridad la organización general del limbo foliar. Se distinguen la epidermis intacta, la red de venaciones secundarias y terciarias y una textura homogénea propia de un tejido fotosintético funcional, sin signos de colapso celular ni pérdida general de turgencia.

En este contexto aparentemente normal, destaca una estructura circular muy bien definida, de tamaño reducido pero claramente contrastada con el tejido circundante. Presenta un centro más oscuro, rodeado por un halo periférico amarillento-parduzco, formando un patrón concéntrico que rompe la continuidad cromática de la hoja.

La regularidad geométrica, la ausencia de desgarros, fisuras o bordes irregulares y la integración progresiva con el tejido adyacente hacen poco probable un origen mecánico o accidental. No se observan marcas compatibles con mordeduras, abrasión física ni daños por manipulación.

A este nivel de aumento, la lesión se comporta como una alteración localizada del tejido, compatible con un proceso biológico organizado que ha interactuado con la fisiología de la hoja sin provocar, al menos en esta fase, una respuesta defensiva extensa ni necrosis visible a gran escala.


▶️ Ampliaciones medias (200x)



Al aumentar la magnificación, la estructura circular detectada a 40x deja de ser una simple anomalía cromática y revela una organización interna claramente definida. El área afectada muestra ahora una diferenciación zonal evidente, con un núcleo central más opaco y una periferia concéntrica donde el tejido vegetal aparece progresivamente alterado.

En esta escala, el contraste entre el tejido sano circundante —rico en clorofila y de textura homogénea— y la zona afectada se vuelve más marcado. El anillo periférico presenta una tonalidad pardo-anaranjada bien delimitada, compatible con una respuesta metabólica localizada del tejido foliar, posiblemente asociada a procesos de oxidación, acumulación de compuestos fenólicos o mecanismos de aislamiento celular.

El centro de la lesión comienza a mostrar una textura granular fina, aún sin resolverse completamente, pero claramente distinta de la epidermis normal. Esta disposición sugiere la presencia de una estructura biológica organizada, integrada en el tejido de la hoja y no superpuesta de forma accidental.

A este nivel de aumento, la regularidad geométrica, la disposición concéntrica y la ausencia de roturas mecánicas refuerzan la idea de un proceso biológico progresivo, desarrollado de manera controlada en un punto concreto del limbo foliar. No se observan signos de necrosis extensiva ni propagación vascular, lo que indica una alteración altamente localizada y contenida.

Esta transición morfológica prepara el terreno para lo que se revela a mayores aumentos: una microestructura donde la interacción entre el tejido vegetal y el agente microscópico responsable se hace finalmente visible en toda su complejidad.


▶️ Ampliación máxima (1000x)






A máxima resolución, la estructura deja de ser una simple mancha y se convierte en un microecosistema claramente organizado. El centro de la lesión aparece ocupado por una masa compacta de textura finamente reticulada, con un aspecto espumoso o alveolar, formada por agregados microscópicos muy densos y homogéneos. Esta región central presenta un patrón tridimensional coherente, indicativo de un crecimiento biológico sostenido y no aleatorio.

Rodeando este núcleo se distingue un anillo periférico de transición, más oscuro y cromáticamente complejo, donde el tejido vegetal muestra una alteración progresiva. En esta zona, las células parecen haber modificado su organización y pigmentación, sugiriendo una respuesta fisiológica local del hospedador, posiblemente asociada a mecanismos de contención, defensa o aislamiento del área afectada.

Desde un punto de vista puramente morfológico, y limitándonos a la observación óptica sin tinción, el conjunto recuerda a estructuras compatibles con colonizaciones fúngicas muy localizadas, similares a las descritas en ciertos géneros causantes de manchas foliares, como Cercospora u organismos afines. No obstante, este tipo de hongos suele producir lesiones macroscópicas más extensas en fases avanzadas, por lo que esta observación no implica necesariamente una infección activa ni clínicamente significativa.

Es fundamental subrayar que no estamos ante una identificación taxonómica. A este aumento, y con microscopía óptica convencional, no se distinguen con claridad elementos diagnósticos como conidios bien definidos, hifas septadas reconocibles o estructuras reproductivas específicas. Para ello serían necesarias tinciones selectivas, cortes histológicos o técnicas de mayor resolución.

Lo que sí puede afirmarse con seguridad es que la arquitectura observada responde a un proceso biológico altamente organizado, fruto de la interacción entre el tejido vegetal y algún agente microscópico —vivo o metabólicamente activo—, en un equilibrio dinámico que, al menos en este estadio, no compromete la integridad global de la hoja.


🌱 Contexto botánico

La Zelkova es un árbol resistente y muy utilizado en bonsái. Como cualquier planta viva, puede albergar microorganismos epífitos u oportunistas sin que ello comprometa su salud general.

En este caso, la hoja no muestra signos de necrosis avanzada, clorosis generalizada ni daño vascular. Todo apunta a una alteración localizada, posiblemente favorecida por humedad ambiental, microclimas específicos o procesos naturales de interacción entre tejido vegetal y microorganismos.

Idealmente, este tipo de observación se complementaria con el análisis de hojas sanas del mismo ejemplar como control, algo habitual en estudios comparativos, aunque no siempre necesario para una exploración descriptiva.


🎥 Sobre el vídeo y las imágenes

En el vídeo se documenta todo el proceso:

  • selección cuidadosa de la hoja

  • preparación directa de la muestra

  • enfoque progresivo bajo el microscopio

  • registro visual a distintos aumentos, culminando a 1000x

Las imágenes no buscan espectacularidad artificial, sino fidelidad estructural.
Lo que se ve es exactamente lo que estaba ahí.

El valor del vídeo no está en identificar un patógeno concreto, sino en mostrar cómo cambia nuestra percepción cuando cambia la escala.


🌌 Reflexión final

A mil aumentos, la hoja deja de ser hoja.

Desaparece la idea de planta ornamental y aparece otra cosa: arquitectura, límites, fronteras microscópicas. No hay dramatismo ni enfermedad evidente, solo materia viva organizándose, defendiéndose y conviviendo con lo invisible.

Quizá esa sea la verdadera lección del microscopio:
cuanto más nos acercamos, menos certezas rápidas tenemos y más respeto sentimos por la complejidad de lo vivo.

Si te interesa este tipo de exploración tranquila y rigurosa, te invito a dejar tu opinión en los comentarios y a acompañarme en futuras observaciones.